Somos

Los gatos poseen 9 vidas, el año de perro equivale a 7 años humanos y nosotros somos un grupo de ilustradores con 8 reencarnaciones a cuestas.

Estamos, también, atravesados por la neurología azarosa de lo colectivo. Compartimos vida en una caminata bocetada. Ver el papel, que fue árbol, plagarse de personajes, planetas, pájaros, flores, soles, texturas, líneas, formas y colores, imaginarios o no, nos lleva a romper realidades y crear nuestros mundos particulares en planos de algunos centímetros cuadrados. Nos encanta el proyecto y su magnética atracción.

Sostener una idea, trabajar de forma horizontal y cooperativa no es tarea sencilla, pero es satisfactorio y estimulante. Cada año el proyecto crece, se llena de sangre, de vida. Para los visitantes primerizos, el anuario pretende resumir la esencia de cada uno en su propio viaje celular, uniéndose y armando en una sola pieza un cambalache ilustrado.

La simultánea acción colectiva que dice “¡si!” a esos dibujos que logran aparecer aquí para visitar otros destinos que nosotros nunca conoceremos. La misma acción que intenta resolver decisiones fundamentales para la supervivencia del grupo. La visión fragmentada que tenemos del mismo holograma, la parte y el todo que forman nuestra esencia y sustancia en tardes soleadas en terrazas prestadas, con discusiones acaloradas que nunca encuentran verdades absolutas, y el intercambio con risas, emociones y la obligación de mirar adentro para ver afuera a los amigos con los que compartimos este camino.

Sigue habitando en nosotros un espíritu lúdico, y siempre jugar en equipo es más divertido. Cada año, brindamos por la explosión de color y por la falta de razón que nos hace dibujar. Invocamos los lápices, las tintas y las manchas que desbordan nuestros papeles vírgenes. Subirse a este colectivo es dejarse llevar por lo que hacemos y lo que hacemos es lo que somos.